Yo pienso que uno de los miedos que existen, un miedo que para mucha gente es o debería por lo menos llegar a ser, es el hecho de permanecer en completa soledad en relación al mundo.
¡Pero cuidado! Se puede interpretar la soledad de dos maneras muy diferentes entre sí: estar solo o sentirse solo.
Estar solo es un hecho común para todos, un hecho al que normalmente solemos acudir en unas circunstancias de intranquilidad y nerviosismo que el mismo día a día cotidiano nos puede ofrecer. No siempre estamos acompañados. Esta experiencia de soledad se puede disfrutar mucho y suele ser muy constructiva. En algunas ocasiones, más que constructiva es magnífica y realmente necesaria.
Cuando estamos solos podemos no hacer nada y sentirnos bien, descansar, disfrutar de la naturaleza, tomar el sol, caminar, meditar o simplemente hacer lo que nos gusta sin interferencias de otras personas ni objetos meramente materiales e innecesarios que nos distraigan sin necesidad alguna.
Sentirse solos es diferente, porque uno se puede sentir solo también en compañía.
El sentimiento de soledad está relacionado con el aislamiento, la noción de no formar parte de algo, la idea de no estar incluido en ningún proyecto y entender que a nadie le importamos lo suficiente como para pertenecer a su mundo. La idea de que formamos parte únicamente de una mera ilusión, que en realidad no existe y por lo tanto se trata de una falacia, a la que nosotros le damos el ficticio nombre de “compañía” o “bienestar con alguien”.
El sentimiento de no pertenencia nos lleva a la depresión, cuando además nos sentimos culpables de nuestra propia soledad. La depresión genera en nosotros muchas veces el deseo incontrolado de querer superar ese estado de ánimo, sea como sea y bajo cualquier circunstancia. Un estado de ánimo tan afligido y desanimado por el que pagaríamos cualquier precio para salir de él, y de esta forma evitarlo de una manera muy rápida. Y no es de extrañar, que esa idea de superación y empuje para dejar de lado la soledad lleve muchas veces a realizar acciones que acaben voluntaria y conscientemente con nuestra propia vida. Sí, sería la idea del suicidio.
Muchas veces la ilusión de creer que estamos acompañados nos alivia y nos da un respiro ante la verdadera situación que vivimos, la verdadera soledad que no muchos lo admiten como tal pero que realmente está más presente de lo que creemos. Como un pequeño efecto adormecedor, tenemos la necesidad de creer muchas veces que hay alguien siempre detrás nuestra, y que nunca nos daría la espalda para darnos todo su apoyo y su fuerza ante la vida. Aún a sabiendas de que nos demos cuenta de que dichas personas jamás nos darían tal apoyo y serían más capaces de hacernos daño que de hacernos cualquier otra cosa que entrañe bondad alguna.
Por otro parte, solamente cuando estamos solos podemos ponernos en contacto con nosotros mismos. Esa oportunidad nos permite vernos y evaluar si realmente somos como queremos ser y si estamos haciendo lo que deseamos hacer. Esa misma parte tan fundamental que acude a nosotros con tanta necesidad en el proceso de conocernos a nosotros mismos en un estado de soledad absoluta, puede ser tan peligrosa como acertada, ya que si realmente pensamos que no somos el tipo idealizado de persona que nos gustaría realmente ser, podríamos, dicho de alguna manera, “auto-castigarnos” por esa acción, imponiéndonos a nosotros mismos cualquier tipo de temor, o mejor dicho MIEDO, como forma de castigo.
Ahora bien, ese tipo de MIEDO puede diversificarse de mil formas y de mil maneras diferentes, ya que no goza casi de límite. Concluyo por tanto pensando que es la soledad uno de los factores más potentes y abrumadores en cuanto a proliferación y fábrica de MIEDO se refiere.
Sapere aude!
domingo, 10 de octubre de 2010
viernes, 17 de septiembre de 2010
El pasado ya pasó
"El pasado ya pasó.
No puedo retroceder en el tiempo, excepto en la mente.
Puedo elegir revivir el ayer si lo deseo.
Pero eso me roba momentos preciosos de hoy, momentos
que una vez que pasan no se pueden recuperar.
De modo que dejo atrás el ayer y vuelvo toda mi atención al
momento presente. Este es mi momento especial, y lo disfruto.
Este es un nuevo día, un día que nunca he vivido antes.
Vivo en el Ahora y disfruto de cada momento".
Recordar momentos pasados, en algunas ocasiones puede resultar muy satisfactorio, pero es indudable que hacerlo de una forma continua y muy persistente puede incluso provocar un ideal de rechazo muy profundo a lo que vivimos en le presente, el Ahora.
Lo pasado pasado está, y nadie podrá hacer nada por evitar que las cosas que ya han ocurrido en un pasado, (sea cercano o no), se vuelvan a producir de una forma diferente para que puedan cambiar así el Presente.
Nuestra mente, nuestros recuerdos, nuestras ideas, nuestras metas, son objetivos que constantemente elabora nuestro cerebro (como un GPS), para ayudarnos (o no, en el caso de que esos ideales sean negativos y todo lo que pensemos o recordemos nos afecte negativamente) a seguir adelante en nuestras vidas. De modo que habría que ir deshaciéndose de todas esas malas ideas y recuerdos que alborotan nuestra mente y que se hacen un hueco entre los ideales y metas más importantes que esperamos ofrecer ante nuestra trayectoria en la vida, y despejar así lo máximo posible nuestra visión al futuro, no permitiendo que lo que ya ha pasado, interfiera en lo que va a pasar.
"No pienses en lo que pudiste hacer en el pasado, como tampoco pienses en lo que podrás hacer en el futuro; sólo piensa en lo que estás haciendo hoy, y hazlo bien."
martes, 7 de septiembre de 2010
Solipsismo
A lo que me refería antes con lo del tema que estuvimos hablando sobre la veracidad o no de lo que percibimos a través de lo que nosotros llamamos realidad exterior, se llama SOLIPSISMO. Creo que se trata de un razonamiento que consiste en afirmar que esta situación lo convierte a uno en Dios, creando la realidad en la que uno existe, como la única realidad posible que se puede llegar a dar. (De esta forma, para nosotros el mundo acabaría cuando se acabara nuestra vida, ya que es lo único sobre lo que tenemos constancia de que esta presente de una forma continua y constante).
Asimismo, por solipsismo se entiende la teoría que postula que la realidad externa sólo es comprensible a través del yo, ya que éste es la única realidad tangible, así como la imposibilidad de conocer la realidad objetiva -en caso de que ésta fuera real- de manera consistente. Habría que crear una especie de Gran Hipótesis sobre lo que debería ser la realidad que forma parte fuera del yo para comprender el por qué de nuestras existencias, bueno, en este caso de mi existencia. Yo no sé si lo que me rodea es real o no, en este momento no tengo constancia de que tú seas real y de que existas. Nada me lo puede asegurar.
La objeción clásica al solipsismo (según he estado leyendo) es que la persona muere. Sin embargo, tú no has muerto, y por tanto no lo has refutado. Esta objeción es también vulnerable a la crítica de que uno no puede decir si la mente sobrevive a la muerte o no; por tanto, la teoría no queda refutada porque cualquier otro podría también creer que existe, incluso después de la muerte. La muerte, o alguien asesinando a la persona, también pueden ser vistos como productos de la imaginación, podrían no haber siquiera existido en absoluto. ¿Increíble verdad? XD...
Otra objeción proviene de que el solipsista práctico necesita un lenguaje para formular sus pensamientos acerca del solipsismo, y un lenguaje es una herramienta esencial para comunicarse con otras mentes. ¿Por qué necesita el universo del solipsista un lenguaje? El solipsista quizá imagina otras mentes, que podrían realmente ser sólo elementos de su propia mente, de las que ha elegido perder el control durante el tiempo en que acontece, inventando un idioma para interactuar con estos segmentos más aislados de su mente. De esta forma, yo pienso que lo que el ser humano hace, o mejor dicho, lo que hace nuestro yo en sí mismo, es crear una "realidad ficticia" a simple vista para nosotros, y por donde podemos desarrollar nuestra existencia de forma no-real. Como si nos creáramos un super-videojuego ultra-desarrollado en nuestra propia mente e interactuáramos con él viviéndolo de esta manera en primera persona.
El universo del solipsista puede dividirse en dos partes: la parte controlada por su mente consciente y la parte controlada por su mente inconsciente. Encontrará que la parte inconsciente de su universo se comporta con la misma complejidad que lo haría si fuera externa; es decir, sin ser parte de él mismo en absoluto (realismo). La distinción entre el universo realista y el universo inconsciente desaparece cuando se hace notar que externo e inconsciente son simplemente dos palabras diferentes utilizadas para describir los mismos eventos que ocurren fuera del control consciente, es decir, fuera del control que nosotros no percibimos como control de nosotros mismos (super-videojuego que nos autocreamos).
De esta manera, considerar que el universo externo sea la mente inconsciente de uno sólo es una distinción semántica. No se distingue si uno reivindica su propio cuerpo y el universo externo comprende toda la realidad, o reivindica su mente consciente y su mente inconsciente comprende su yo como un todo.
La reivindicación de que sólo uno mismo existe es un tema; uno mismo es el universo entero.
Y yo pienso otra cosa: ¿y si resulta que hay un Genio Maligno, (un Ser Supremo), que nos controla y que nos hace creer que lo que nosotros entendemos y comprendemos como algo que solamente somos capaces a nosotros mismos de entender y percibir no es del todo real, y en verdad se trata de una especie de engaño que hace que nos creamos que nosotros mismos creamos un mundo que creemos real y que en verdad es producto de lo que el Genio Maligno o Ser Supremo quiere que creamos?...
Asimismo, por solipsismo se entiende la teoría que postula que la realidad externa sólo es comprensible a través del yo, ya que éste es la única realidad tangible, así como la imposibilidad de conocer la realidad objetiva -en caso de que ésta fuera real- de manera consistente. Habría que crear una especie de Gran Hipótesis sobre lo que debería ser la realidad que forma parte fuera del yo para comprender el por qué de nuestras existencias, bueno, en este caso de mi existencia. Yo no sé si lo que me rodea es real o no, en este momento no tengo constancia de que tú seas real y de que existas. Nada me lo puede asegurar.
La objeción clásica al solipsismo (según he estado leyendo) es que la persona muere. Sin embargo, tú no has muerto, y por tanto no lo has refutado. Esta objeción es también vulnerable a la crítica de que uno no puede decir si la mente sobrevive a la muerte o no; por tanto, la teoría no queda refutada porque cualquier otro podría también creer que existe, incluso después de la muerte. La muerte, o alguien asesinando a la persona, también pueden ser vistos como productos de la imaginación, podrían no haber siquiera existido en absoluto. ¿Increíble verdad? XD...
Otra objeción proviene de que el solipsista práctico necesita un lenguaje para formular sus pensamientos acerca del solipsismo, y un lenguaje es una herramienta esencial para comunicarse con otras mentes. ¿Por qué necesita el universo del solipsista un lenguaje? El solipsista quizá imagina otras mentes, que podrían realmente ser sólo elementos de su propia mente, de las que ha elegido perder el control durante el tiempo en que acontece, inventando un idioma para interactuar con estos segmentos más aislados de su mente. De esta forma, yo pienso que lo que el ser humano hace, o mejor dicho, lo que hace nuestro yo en sí mismo, es crear una "realidad ficticia" a simple vista para nosotros, y por donde podemos desarrollar nuestra existencia de forma no-real. Como si nos creáramos un super-videojuego ultra-desarrollado en nuestra propia mente e interactuáramos con él viviéndolo de esta manera en primera persona.
El universo del solipsista puede dividirse en dos partes: la parte controlada por su mente consciente y la parte controlada por su mente inconsciente. Encontrará que la parte inconsciente de su universo se comporta con la misma complejidad que lo haría si fuera externa; es decir, sin ser parte de él mismo en absoluto (realismo). La distinción entre el universo realista y el universo inconsciente desaparece cuando se hace notar que externo e inconsciente son simplemente dos palabras diferentes utilizadas para describir los mismos eventos que ocurren fuera del control consciente, es decir, fuera del control que nosotros no percibimos como control de nosotros mismos (super-videojuego que nos autocreamos).
De esta manera, considerar que el universo externo sea la mente inconsciente de uno sólo es una distinción semántica. No se distingue si uno reivindica su propio cuerpo y el universo externo comprende toda la realidad, o reivindica su mente consciente y su mente inconsciente comprende su yo como un todo.
La reivindicación de que sólo uno mismo existe es un tema; uno mismo es el universo entero.
Y yo pienso otra cosa: ¿y si resulta que hay un Genio Maligno, (un Ser Supremo), que nos controla y que nos hace creer que lo que nosotros entendemos y comprendemos como algo que solamente somos capaces a nosotros mismos de entender y percibir no es del todo real, y en verdad se trata de una especie de engaño que hace que nos creamos que nosotros mismos creamos un mundo que creemos real y que en verdad es producto de lo que el Genio Maligno o Ser Supremo quiere que creamos?...
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